sábado, 30 de abril de 2011


Se nos fue un orgullo argentino. Como ya dije, creo que estas personas deberían ser inmortales.
De todas formas, sus increíbles libros van a quedar y de esa forma vamos a poder inmortalizar a este genio.
Una vez mas, dejo una de mis partes favoritas de "El Túnel".


La frase "todo tiempo pasado fue mejor" no indica que antes sucedieran menos cosas malas, sino que —felizmentela gente las echa en el olvido.
—Prométame que no se irá nunca más. La necesito, la necesito mucho —le dije.
Me sentía bastante tonto, de ninguna manera era esa mi forma de ser. Hice un gran esfuerzo mental, ¿acaso yo no razonaba? Por el contrario, mi cerebro estaba constantemente razonando como una máquina de calcular; por ejemplo, en esta misma historia ¿no me había pasado meses razonando y barajando hipótesis y clasificándolas? Y, en cierto modo, ¿no había encontrado a María al fin, gracias a mi capacidad lógica? Sentí que estaba cerca de la verdad, muy cerca, y tuve miedo de perderla: hice un enorme esfuerzo.
No sé qué piensa y tampoco sé lo que pienso yo, pero sé que piensa como yo.
En un planeta minúsculo, que corre hacia la nada desde millones de años, nacemos en medio de dolores, crecemos, luchamos, nos enfermamos, sufrimos, hacemos sufrir, gritamos, morimos, mueren y otros están naciendo para volver a empezar la comedia inútil.
Necesito verla, María —repetí con violencia—. No he hecho otra cosa que pensar en usted desde el mediodia, ella no respondió.
—¿Por qué no responde?
—Castel... —comenzó con indecisión.
—¡No me diga Castel! —grité indignado.
—Juan Pablo... —dijo entonces, con timidez. Sentí que una interminable felicidad comenzaba con esas dos palabras.
Pero María se había detenido nuevamente.
—¿Qué pasa? —pregunté—. ¿Por qué no habla?
Yo también —musitó.
—¿Yo también qué? —pregunté con ansiedad.
Que yo también no he hecho más que pensar.
—¿Pero pensar en qué? —seguí preguntando, insaciable.
—En todo.
—¿Cómo en todo? ¿En qué?
—En lo extraño que es todo esto... lo de su cuadro... el encuentro de ayer... lo de hoy... qué sé yo... La imprecisión siempre me ha irritado.
—Sí, pero yo le he dicho que no he dejado de pensar en usted —respondí—. Usted no me dice que haya pensado en mí.
Pasó un instante. Luego respondió:
Le digo que he pensado en todo.
—No ha dado detalles.
—Es que todo es tan extraño, ha sido tan extraño... estoy tan perturbada... Claro que pensé en usted...
Mi corazón golpeó. Necesitaba detalles: me emocionan los detalles, no las generalidades.

Ernesto Sábato (1911-2011)